Dr. Horacio Ciafardini (1942-1984)

BIOGRAFÍA. 

Horacio nació en Rosario en 1942, ciudad en la que realizó sus estudios en la Facultad de Ciencias Económicas a la par que se graduaba en idioma inglés y francés, completando posteriormente su conocimiento de otros idiomas extranjeros (llegó a hablar siete idiomas). Su examen final de francés fue seleccionado como el mejor del país, posibilitándole un viaje a Francia, en donde obtuvo becas que le permitieron permanecer en Europa por más de siete años, perfeccionando sus estudios en Economía y Estadística en Francia y en Polonia. En París trabajó durante un año con el economista Charles Bettelheim.  En Polonia, estudió en la Escuela de Economía de Kalecki, de donde recibió el Doctorado con honores.

Cabe destacar que desde muy joven, Horacio aunó sus inquietudes sociales y su compromiso, con su pasión por el conocimiento científico. Las luchas estudiantiles en Rosario lo tuvieron como protagonista destacado, llegando a ser secretario de la Federación Universitaria del Litoral.

Posteriormente, en Europa, se vio conmovido por dos hechos que vivió muy de cerca, como el Mayo francés de 1968 y la invasión a Checoslovaquia por tanques rusos, en agosto de ese año.  Volvió a la Argentina a fines de los sesenta cuando todavía pervivían los fuegos del Cordobazo y otras puebladas y luchas que conmovieron a nuestro país durante la dictadura de Onganía, y se incorporó a las mismas de manera activa.

Entre 1970 y 1976 fue docente universitario en las Facultades de Ciencias Económicas y Derecho de la Universidad de Buenos Aires, en el Departamento de la Universidad del Sur, en el Instituto Universitario de Olavarría (dependiente de la UNS), en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad del Litoral, en la Universidad del Salvador y en la Universidad Nacional de Río Cuarto. En 1972, ingresa a la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA a pedido de los estudiantes de la cátedra de Economía Internacional, en el marco de la lucha por los contenidos de la enseñanza. Luego es nombrado en el curso de Macroeconomía, materia que dicta hasta fines de 1974 cuando, durante la intervención de Ottalagano, es cesanteado de la Universidad de Buenos Aires, medida que enfrentó junto a otros docentes sancionados y con el apoyo estudiantil, continuando con el dictado de sus clases.

El 21 de julio de 1976 es detenido en Buenos Aires por las fuerzas armadas de la dictadura militar, en sede del Consejo Federal de Inversiones, donde trabajaba.

Después de seis años de cárcel, en los que la dictadura se ensañó especialmente con su capacidad intelectual, mediante años de soledad, incomunicación casi total, prohibición de leer o escribir; y que Horacio resistió con firmeza revolucionaria, es puesto en libertad en 1982, como resultado de una sostenida lucha  por su libertad tanto en el país como en el exterior.

Al salir de la cárcel, retomó enseguida sus investigaciones. Completó un libro aún inédito “El valor en la concurrencia”, escribió varios artículos y trabajó en una obra dedicada a la teoría de la crisis. Dictó cursos y pronunció numerosas conferencias. A su vez,  participó siempre en las numerosas movilizaciones convocadas por las Madres de Plaza de Mayo denunciando los crímenes perpetrados por la Dictadura Militar, las cuales sufrió en carne propia.

Paralelamente, a partir de la asunción del gobierno constitucional, comenzaba una lucha por su reincorporación a la cátedra de Macroeconomía, en Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires. Los ‘normalizadores” universitarios negaron sistemáticamente el pedido de Horacio y varios alumnos docentes e investigadores, continuando con la política de exclusión llevada a cabo por el gobierno dictatorial.

Luego de un año de lucha, en el que la posición del Decano Shuberoff y del Rector Delich se había hecho insostenible, fue asignado a tareas de investigación sin otorgarle el curso.

El 15 de Octubre de 1984 Horacio se dirige a la Universidad de Buenos Aires con la respuesta escrita a la decisión del Rector Delich de archivar su reclamo “por falta de estilo”.

Luego de entregar la misma, como paradoja del destino, muere en plena calle dando fin a una corta y prolifera vida que lo encontró como protagonista notable de la historia.

En los años de la dictadura, quienes quisieron silenciar su ejemplo y pensamiento no pudieron contra su firmeza e integridad. Con su deteriorado cuerpo continuó manteniendo sus principios, incluso ante las autoridades que, en democracia, negaban restituirle lo propio.

Su memoria y sus escritos, como su integridad personal y profesional, recobran vigencia en la Argentina de hoy. Quienes rinden este homenaje a Horacio Ciafardini afirmamos que sus escritos, reclamos y ejemplo siguen presentes, mas aún cuando la realidad económica exige de la investigación mas profunda y certera.

SU OBRA

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